ASOMIF Perú, junto con ASBANC, FEPCMAC y la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), con el apoyo técnico de BID Invest y el soporte de Acrux Partners, participaron activamente en el desarrollo de la Taxonomía Social Voluntaria de Perú, un proceso que se inició en octubre 2025 y logró articular al sector financiero regulado, al sector real y a diversos actores del ecosistema. La Taxonomía prioriza a la Mipyme, mujeres y cinco grupos vulnerables a fin de construir un marco que contribuya a movilizar inversiones con impacto social, promueva el cierre de brechas de desarrollo y, al mismo tiempo, generará valor para las instituciones financieras, las empresas y los inversionistas.
El proceso partió de un análisis de contexto nacional que examinó las oportunidades, barreras y brechas de las Mipymes, mujeres y grupos vulnerables priorizados desde una perspectiva territorial, con especial análisis de Amazonía, ruralidad e inequidades sociales. Esto implicó reconocer que las realidades de cada región son heterogéneas, por lo tanto, las brechas de inclusión financiera, productividad e inclusión social no podían analizarse de manera aislada.
Con esta primera aproximación, el siguiente paso fue contrastar el diagnóstico con quienes conocen directamente la realidad del mercado. Bajo dicho contexto, entre agosto y septiembre de 2025 se realizó una encuesta dirigida al sector financiero y real, que recibió respuestas de 22 instituciones financieras (bancos, cajas municipales, financieras) y 22 empresas del sector real. Esto permitió incorporar la perspectiva de los actores privados que participan en la actividad productiva.
Entre octubre y noviembre de 2025 se desarrolló una etapa intensiva de socialización y participación que comprendió tres webinars y cuatro talleres presenciales, con la participación de 450 personas. Estos espacios buscaban construir una visión compartida sobre la situación de los grupos priorizados en la taxonomía, analizar las brechas existentes y discutir cómo una herramienta como la Taxonomía Voluntaria Social podía responder a las necesidades y desafíos del mercado peruano.
Uno de los elementos centrales del proceso fue su carácter participativo y colaborativo. Los gremios conformaron un equipo de trabajo que acompañó el proceso y participó en la definición de los principales componentes de la Taxonomía Social, además, se sumaron revisiones de los gremios impulsores, consultas a actores específicos del ecosistema y una consulta acotada a actores clave en Junio y Julio de 2026, con el objetivo de recoger recomendaciones y fortalecer la coherencia de la propuesta tanto de categorías sociales elegibles como de indicadores relacionados.
Todo este recorrido permitió, en agosto de 2026, concluir el documento de Taxonomía Social Voluntaria de Perú, como resultado de un proceso que combinó diagnóstico, evidencia, diálogo, participación y construcción de consensos; y hoy propone criterios para identificar proyectos e inversiones que generan una contribución social sustancial e incorpora indicadores de impacto que permitirán divulgar de manera estructurada las acciones que despliegan tanto el sector financiero como empresarial.